Opinión

DECLARACIÓN PÚBLICA: Renuncias de Comisionado y Comisionadas de la Comisión Verdad y Niñez

6 Mayo 2026

Las y el abajo firmante, integrantes de la Comisión Asesora Presidencial Verdad y Niñez, hemos decidido renunciar a nuestros cargos con profundo pesar y sentido de responsabilidad.

Esta decisión responde a que no se han resguardado las condiciones mínimas para cumplir el mandato encomendado. Durante semanas sostuvimos un diálogo de buena fe con las autoridades, presentamos propuestas de ajuste presupuestario, entregamos antecedentes técnicos y advertimos los riesgos. Lo hicimos con un único criterio: proteger a las personas víctimas y garantizar el cumplimiento del mandato del Estado.

Sin embargo, las decisiones adoptadas por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos —entre ellas, la desarticulación del equipo profesional, la alteración del modelo territorial y el debilitamiento de las condiciones para la toma de testimonios— hacen inviable continuar en coherencia con dicho mandato.

La Comisión Verdad y Niñez no es una estructura administrativa. Es un proceso de esclarecimiento de la verdad reconocimiento de las víctimas y reparación frente a graves violaciones a los derechos humanos sufridas por niños, niñas y adolescentes bajo custodia del Estado entre 1979 y 2024. Ese proceso requiere condiciones básicas que hoy no están garantizadas.

La escucha de testimonios no puede reducirse a un trámite. Exige confianza, continuidad, especialización y resguardo ético. Las personas afectadas no son fácilmente identificables ni accesibles sin trabajo territorial sostenido, sin acceso a registros históricos —aún negado— y sin equipos que hayan construido vínculos en contextos de alta desconfianza hacia el Estado. Para muchas víctimas, testimoniar es el primer acto de reparación.

Hoy no está en juego solo una institucionalidad, sino la confianza de personas que, por primera vez, estaban dispuestas a hablar.

Este mandato es una tarea de Estado, no de un gobierno. Así lo establecen los estándares internacionales y las obligaciones de Chile en materia de verdad, reparación y garantías de no repetición.

Lo que hoy se debilita no es solo una Comisión, sino la respuesta del Estado frente a una deuda histórica. No se trata de una discusión presupuestaria: cuando se desarticulan dispositivos especializados bajo criterios administrativos, se altera su sentido. Cuando se limita la autonomía de una Comisión de Verdad, se compromete gravemente su capacidad de cumplir su mandato.

Por ello damos un paso al lado. No para abandonar esta responsabilidad, sino para no avalar decisiones que la ponen en riesgo. Confiamos en que el Estado de Chile sabrá corregir este curso.

La renuncia se hace efectiva el 15 de mayo y seguiremos comprometidos con una transición responsable, entregando avances y aprendizajes para que nada de lo construido se pierda.

Porque la verdad no pertenece a una Comisión: pertenece a las víctimas, a las y los sobrevivientes y a la sociedad en su conjunto.

Agradecemos la confianza de quienes han entregado su testimonio y de las organizaciones que han acompañado este proceso, especialmente a Voces Ex Sename. Nuestro compromiso con la verdad, la reparación y la no repetición sigue intacto.

Esperamos que quienes continúen esta importantísima tarea puedan hacerlo con mejores condiciones a las que hoy consideramos insuficientes.

 

Soledad Larraín – Presidenta

Matías Marchant

Estela Ortiz

Judith Schönsteiner

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