Jueves, 02 Noviembre 2017 00:00

Chile país receptor: urgencia en la frontera Destacado

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Dentro de las situaciones anteriores encontramos a muchas de las personas dominicanas y cubanas que vienen a Chile, quienes buscan un trabajo pero también seguridad y una vida digna. A estas personas justamente – o más bien, injustamente - se les exige una visa consular para ingresar al país, una que tienen que tramitar en el Consulado de Chile en sus países de origen, y cuya obtención resulta lenta, burocrática e ineficaz.


Columna de opinión de María Francisca Vargas y María Soledad Molina, 2 de noviembre de 2017.

publicada en El Mostrador El reciente rechazo masivo de ingreso a Chile de 74 ciudadanos cubanos, a través del paso fronterizo Colchane, el pasado viernes 20 de octubre, es la cristalización de la realidad actual de desplazamientos masivos de personas hacia Chile, principalmente ciudadanos cubanos y dominicanos, y de la falta de comprensión de este fenómeno por parte de las autoridades chilenas.

En el mundo hay 244 millones de personas que residen fuera de sus países de nacionalidad, y 68 millones de ellas se han desplazado por motivos de fuerza, escapando de la guerra o la violencia. La comprensión íntegra del fenómeno de la movilidad humana desde la perspectiva de los derechos humanos, debe considerar los matices entre la separación estricta de la migración voluntaria y la migración forzada. Existen zonas grises entre estas, pues lo cierto es que no podemos afirmar que una persona que sale de su país por falta de oportunidades laborales, por problemas a raíz del cambio climático, por la inseguridad frente a delitos comunes, por la violencia de género, por la pobreza o por no poder expresar sus ideas con libertad, lo hace por mera voluntad.

Dentro de las situaciones anteriores encontramos a muchas de las personas dominicanas y cubanas que vienen a Chile, quienes buscan un trabajo pero también seguridad y una vida digna. A estas personas justamente – o más bien, injustamente - se les exige una visa consular para ingresar al país, una que tienen que tramitar en el Consulado de Chile en sus países de origen, y cuya obtención resulta lenta, burocrática e ineficaz. Volviendo al caso de Cuba, la situación de vulneración a los derechos humanos de las personas en dicho país es una cuestión objetiva, indistintamente de la posición política que se tenga, y han sido organizaciones internacionales quienes han puesto foco en estos temas. Muchas de estas personas califican, a nuestro juicio, como refugiadas, pero independientemente de aquello, hay algo que todas tienen en común: son titulares del derecho universal a buscar y recibir asilo. Por lo tanto, ninguna autoridad debiera denegar su ingreso si es que manifiestan que requieren solicitar ser reconocidas como refugiadas.

Precisamente en esto erraron las autoridades interventoras en la situación ocurrida en Colchane - Carabineros de Chile, Gobernación del Tamarugal, Alcaldía de Colchane y Policía de investigaciones – pues, sin perjuicio de sus consideraciones personales, el Estado tiene la obligación de no rechazar en frontera a quienes manifiestan tener necesidades de protección internacional.

En este contexto, urge relevar en la discusión pública el hecho de que Chile es un país receptor de personas migrantes, refugiadas y en otras necesidades de protección internacional, y por lo mismo, apremia una mayor preparación desde la perspectiva de Derechos Humanos a funcionarios y funcionarias de frontera, quienes tienen deberes generales que cumplir en su actuar conforme a la ley, y quienes además tienen obligaciones especiales con las personas solicitantes de asilo y en necesidades de protección, como son el deber de permitirles el ingreso y no rechazarles en frontera, darles un trato favorable e informarles sobre sus derechos. Esto, sumado a la re evaluación de la necesidad de vistos consulares y al estudio de nuevos tipos de permisos de residencia, como podría ser una visa por motivos humanitarios