Martes, 31 Enero 2017 00:00

Presentan querella criminal por humorista asesinado en 1974 por patrulla militar Destacado

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Hugo Goodman (nombre artístico) actuó en el Festival de Viña del Mar de ese año.

Militares dispararon al auto en que circulaba junto a Buddy Richard y Bigote Arrocet durante el toque  de queda, en la ciudad de Concepción.

Una querella criminal en contra de aquellos funcionarios del Ejército que resulten responsables del   homicidio de  Víctor Hugo Gómez Hassán,  será presentada por su hijo  Víctor Hugo Gómez Ergas,  ante el ministro especial Carlos Aldana, que investiga causas de derechos humanos en la Corte de Apelaciones de Concepción. La  Clínica de Acciones de Interés Público y DDHH de la Universidad Diego Portales, que tomó el caso, intentará demostrar que se trata de un crimen de lesa humanidad, por haber sido cometido en un contexto político de violaciones sistemáticas a las garantías fundamentales de la población civil por parte de agentes del Estado.

Los hechos datan del  verano del año 1974, cuando Gómez Hassan - que usaba el nombre artístico de Hugo Goodman - fue asesinado durante la vigencia del toque de queda en la ciudad penquista, por una patrulla militar que disparó al automóvil en el cual transitaba en compañía de  Ricardo Roberto Toro Lavín y Edmundo Arrocet Von Lohse, más conocidos como  “Buddy Richard” y “Bigote Arrocet”.

Los tres se habían presentado en el  Festival de Viña del Mar de ese año, el primero tras el Golpe Militar de septiembre de 1973. Hugo Goodman – cuyas actuaciones como humorista en el certamen aun pueden ser vistas  en You Tube – había viajado desde México, su entonces país de residencia, con el fin de presentarse ante el público chileno.

Posteriormente, la noche del 20 de marzo de 1974, en el marco de una gira por el sur del país y luego de asistir a una cena en un restaurante de la ciudad de Concepción por invitación de una autoridad militar de alto rango, Hugo Goodman encontraría la muerte. Siendo  aproximadamente a las 2 A.M,  el auto en que se movilizaban los tres artistas se topó con una patrulla militar que ordenó su detención, al estar vigente el toque de queda. “Ricardo Toro, por miedo no se detuvo y siguió su camino. Por ello, un militar efectuó un disparo impactando directamente en la nuca de mi padre, causando su muerte”, señala el hijo de la víctima.

Ese mismo día el Ejército dio a conocer un comunicado sobre los hechos, explicando que a altas horas de la madrugada –en hora de queda- hicieron detener su marcha a tres autos, de los cuales dos lo hicieron y uno continuó su trayecto, por lo cual el jefe de la patrulla realizó dos disparos de advertencia, y luego un tercer tiro que “alcanzó mortalmente al señor Gómez”, sin entrar en mayores detalles al respecto.

Delito de lesa humanidad

El abogado querellante en la causa y académico de la Facultad de Derecho UDP, Cristián Riego, plantea la tesis de que el delito de homicidio simple es de lesa humanidad en contextos de violaciones masivas y sistemáticas de los derechos humanos de la población civil, y por lo tanto no prescribe.

En ese sentido se citan numerosos tratados del derecho internacional de los derechos humanos, tales como los Tribunales de Núremberg, los Tribunales ad hoc de Ruanda y la Ex Yugoslavia, el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, la Aplicación de Convenios de Ginebra de 1949, la Convención 1968, “Sobre imprescriptibilidad de Crímenes de Guerra y de los crímenes de lesa humanidad” y fallos de la propia Corte Suprema de Chile, “la cual ha reconocido expresamente el carácter consuetudinario del principio de imprescriptibilidad de los crímenes internacionales y, consecuentemente, su plena vigencia y aplicabilidad por el foro nacional”.

En suma, se concluye, el delito investigado se inscribe como parte del patrón de atentados que se ejecutaban diariamente por agentes estatales contra la población civil, “los que no eran desaprobados, reprochados ni menos perseguidos por las autoridades estatales, como quedó demostrado con la precaria investigación de la justicia militar de la época”.

Entre otras diligencias, se solicita que se cite a declarar a la viuda de la víctima, Diana Ergas Navon, residente en Chile, y a los ya mencionados Buddy Ricard y Bigote Arrocet.

 

 

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