Martes, 01 Agosto 2017 00:00

Violencia simbólica contra la mujer Destacado

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En las redes sociales, los noticieros, los matinales, la prensa digital y escrita se habla de violencias: de la Cámara de Diputados por no haber aprobado el informe de la Comisión Investigadora de las muertes de niños, niñas y adolescentes bajo la custodia del Sename u organismos colaboradores; la rebaja de la condena de quien mutiló la vida de Nabila Riffo en una calificación del intento de matar y el dolo; la violencia de un bus que niega el reconocimiento de igual valor y dignidad de aquellas personas cuya orientación o identidad sexual no es la heterosexual o la cisgénero.

Y el fin de semana recién pasado, la Junta Nacional de la Democracia Cristiana aprobó la candidatura a diputado de Ricardo Rincón, un hombre condenado por violencia verbal, psicológica y física contra su ex pareja bajo la ley 19.325, juicio que se ventiló en los tribunales civiles.

El hecho afectó tan fuertemente la candidatura presidencial de Carolina Goic, que la senadora está reconsiderando su postulación  a La Moneda. El voto DC no solo fue un voto a favor de Ricardo Rincón sino, más que nunca, uno en contra de una candidata mujer que se la estaba jugando por las mujeres y el rechazo a la violencia de género.

Por otro lado y pese a los reclamos, se mantiene la violencia simbólica en la re victimización de Nabila a través de algunos que buscan captar votos utilizando su imagen e historia. O en la discusión parlamentaria entrampada en nombrar a responsables políticos y no en reparar o pensar en conjunto las políticas públicas para proteger a niños y niñas y ni hablar respecto de la suspicacia eterna hacia las mujeres y niñas que podrían hacer uso de la causal por violación y la posibilidad de interrumpir el embarazo cuando quedan embarazadas.

Más fuerte es la violencia simbólica cuando diputadas y diputados en la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, en la discusión sobre el nuevo proyecto de ley sobre violencia de género en contra de las mujeres, rechazan la expresión género porque a su juicio alentaría una idea de lucha de los sexos.

Cada una de estas violencias no atiende a sus causas estructurales ni a la discriminación que éstas conllevan, y elude de una manera certera las obligaciones del Estado. Es decir, muchos de ellos no entienden nada.

Distintos actos de violencia están en el origen de los hechos comentados, así como diversas son las  reacciones de la sociedad y de las instituciones frente a ellos. Lamentablemente,  tienen algo en común, revelan la violencia simbólica y una visión de las mujeres y personas transexuales que silencia, condena y cierra los ojos ante la violencia que concretamente han sufrido mujeres como Nabila, Carolina, Nicole o Litzi y niñas como Lisette.

¿Cuándo comprendemos que la violencia se gesta en nuestras actitudes cotidianas, en nuestros silencios?

¿Cuándo los hombres que representan mucho más que la mayoría en todas las instituciones con poder de decisión comprenderán que la violencia simbólica es la que deja la sensación sutil y soterrada que “legitima” la violencia concreta?

Lidia Casas

Directora del Centro de Derechos Humanos

Es Licenciada en Urban and Regional Planning de la University of Saskatchewan, Canadá (B.A.). Licenciada en Derecho por la Universidad Diego Portales (1999), cuenta con un LLM (Magíster) en Derecho por la University of Toronto, y es Doctora en Derecho de la University of Ottawa, Canadá. Fue Ford Foundation Reproductive Health Fellow, recibió la beca de IDRC (International Development Research Center (Canadá) por el Global Health Research Initiative.  Recibió el Premio de la International Planned Parenthood Federation de la Región Hemisferio Occidental (2001) por destacada defensa de la planificación familiar y la Distinción del Día de la Mujer 2017 de ComunidadMujer por destacada trayectoria en la promoción y defensa de los Derechos Humanos de las mujeres. Fue miembro del Grupo Asesor -Gender and Rights Advisory Group- del Departamento de Salud Reproductiva de la Organización Mundial de la Salud (2009-2010 y 2013-2015). Ha sido consultora para el Centro de Justicia de las Américas, CEJA, y la GTZ, organismo de cooperación de Alemania.

Miembro de la Red latinoamericana de profesores de derecho, género y sexualidades discriminadas, Red-Alas. Sus áreas de investigación el funcionamiento del sistema de justicia y género, violencia de género, derechos sexuales y reproductivos y discriminación. Participó en la defensa judicial de la anticoncepción de emergencia -AE- en Chile desde 2001. Dicta clases en derecho y género en Chile y América latina, realiza talleres de capacitación a operadores del sistema judicial e investigación y cuenta con numerosas publicaciones.

Áreas de Interés:

Mujeres y derechos humanos
Derechos sexuales y reproductivos